Gloria E. Castrillón Galvis

Psicóloga, Master en educación

Fundación Azulado

 

El abuso sexual infantil es uno de los mayores peligros a los que los niños, niñas y adolescentes están expuestos. A nivel mundial, 1 de cada 2 niñas y niños de entre 2 y 17 años sufre algún tipo de violencia cada año. Se estima que el 58% de las niñas y los niños en América Latina y el 61% en América del Norte sufrieron abuso físico, sexual o emocional en el último año (OMS 2020)[i]. En el abuso sexual, los efectos psicológicos, sociales, afectivos, físicos y morales pueden ser de gravedad y suelen manifestarse a lo largo de toda la vida si no se cuenta con apoyo familiar y profesional para elaborarlo. Este tema suele generar miedo en los adultos/cuidadores y una de las respuestas más comunes a lo que nos asusta es la evitación, el rechazo, el no querer saber al respecto. No obstante, un recurso potente en términos de prevención es estar informados, abiertos a conversar y aprender sobre el tema, orientarnos por profesionales en el área y estar al día sobre los peligros, sobre qué aspectos o situaciones hacen vulnerables a nuestros hijos, cómo enseñar a nuestros pequeños a cuidar de sí mismos y saber todo lo que se pueda sobre cómo opera un abusador.

¿Qué es el abuso sexual infantil?

Se refiere a prácticas sexuales –que pueden ir desde tocamientos, exposición de los órganos sexuales y masturbación frente a un niño, niña o adolescente, hasta violaciones– impuestas por un adulto, independientemente de la forma en que se ejerza la coerción –violencia física, amenazas, abuso de confianza, entre otras.  Hay tres factores implicados: 1. La asimetría de poder: puede derivar de la diferencia de edad, roles, fuerza física o capacidad de manipulación psicológica del abusador. 2. La asimetría de conocimientos: El abusador tiene un saber de la sexualidad que la víctima ignora, en el caso de los niños por su inmadurez cognitiva no se tiene la capacidad de comprender al nivel de un adulto, lo complejo y abstracto de una práctica sexual. 3. La asimetría de gratificación: El agresor actúa en pro de su satisfacción sin considerar los efectos de su acto en la victima (UNICEF 2018. 15)[ii].

¿Qué aspectos hacen vulnerables a nuestros hijos?

  • No tener una relación de confianza que le permita expresar lo que siente y piensa con sus adultos cercanos.
  • No ser tenidos en cuenta, no ser valorados y no sentirse amados por su familia.
  • No tener conocimientos básicos sobre su cuerpo, sus afectos, su poder de decisión sobre lo que le resulta cómodo o incómodo.
  • No tener una red de apoyo cercana: A quién acudir en caso de encontrarse en peligro.
  • Tener una percepción de si mismo desvaloriza, por ejemplo, sentirse feo, inútil, inservible.
  • No ofrecer desde la crianza, un saber sobre los límites, esto dificulta identificar un comportamiento apropiado e inapropiado.
  • Cuando son niños, niñas o adolescentes con algún tipo de discapacidad.
  • Cuando no tienen la posibilidad de decir No en situaciones cotidianas en las que no está de acuerdo o está insatisfecho, por ejemplo, el niño debe comerse todo lo que está en el plato así esté saciado o tiene que dejarse el abrigo puesto así tenga calor.
  • Cuando el ambiente familiar y social del niño es estresante, violento o conflictivo.
  • Cuando tienen acceso no supervisado a la tecnología.
  • Cuando permanece solo mucho tiempo o se siente solo a pesar de estar rodeado de personas.

¿Cómo opera un abusador?

Cuando hablamos de abusadores tendemos a imaginar a un hombre desconocido esperando la ocasión perfecta para agarrar a su presa. Nos esforzamos en enseñar a nuestros hijos a no confiar en extraños y ver al peligro como algo lejano y externo a su vida cotidiana. Lamentablemente, los casos de abuso efectuados por desconocidos son una minoría. En Ecuador, 6 de cada 10 delitos sexuales se cometen en casa, por los familiares de las víctimas. Padrastros, tíos, tías, abuelos, hermanos y primos. Niños y niñas de todo el país han sido víctima de violación y abuso sexual, cuyas denuncias han dejado 80 sentencias en los últimos 6 meses del 2020 (El Universo 2020)[iii]. Por eso es importante tener presente algunas características sobre el comportamiento de los agresores, y como madres, padres y cuidadores hacer seguimiento a señales de situaciones extrañas o incómodas. Si tu hijo rechaza la casa de un pariente, no quiere estar a solas con un familiar, por más querido y cercano que sea para ti, respeta su afecto e indaga de dónde viene el malestar.

Podemos identificar 3 categorías de agresores (Pam Davis 2021)[iv]:

Agarradores/Atrapadores: Son generalmente desconocidos que atraen al niño a través de regalos, invitaciones, dulces o premios. Suelen atacar a un mismo niño(a) sólo una vez, aunque con el tiempo abusan a muchos. Constituyen apenas un 10% de los abusadores.

Otorgadores: Suele ser alguien con un aspecto de autoridad sobre el niño(a) dentro del círculo de confianza. Un padre, padrastro, maestro, entrenador, sacerdote, etc. Acostumbran utilizan amenazas y chantaje, así como también retención de cuidados, favores u otras necesidades para obtener lo que quieren. Es difícil para un niño delatar a un otorgador porque ellos están vinculados muy estrechamente a su vida cotidiana.

Reparadores: Son personas cercanas que hacen parte del círculo cotidiano de la víctima. Son encantadores, preparan tanto al niño como a sus padres para tener acceso al niño(a). Usan halagos y regalos, y los animan a guardar secretos. Son lo opuesto de un agarrador en el sentido de que se toman su tiempo con un niño(a) en particular. comienzan con amabilidad, luego utilizarán amenazas para mantener su secreto y el control del abuso.

Los niños conocen al abusador en el 80% de los casos. El uso del poder, el chantaje y el secreto son elementos comunes en los diferentes testimonios de abuso sexual infantil. El niño nunca es responsable del abuso. Escúchalo, créele, acógelo y pide ayuda profesional.

 

¿Cómo enseñar a nuestros pequeños a cuidar de sí mismos?

  • El día a día es el mejor escenario para enseñarles a cuidar de sí mismos. Crea espacios de conversaciones cotidianas en las que cuenten sobre sus aventuras, sus amigos, experiencias escolares, etc.
  • Dar voz es fundamental, así como otorgarle importancia a aquello que tienen para decir, así sea un chiste o anécdota.
  • El tener una relación cercana, afectuosa y respetuosa con nuestros hijos, es un factor de protección crucial ante situaciones de abuso.
  • Como adultos, es importante cuidar de nosotros mismos, nuestros hijos son como esponjas que absorben y aprenden lo que ven, lo que escuchan y lo pasa a su alrededor.
  • Fortalece su autoestima, autoimagen y autoconfianza hará que gusten de sí mismos y den valor a su vida y a su cuerpo.
  • El juego es un recurso potente en la infancia, enseña a través de actividades simples y lúdicas elementos básicos sobre el cuerpo, los límites, los secretos, etc.
  • Enséñales y permíteles decir NO cuando algo sea de su desagrado o los haga sentir incomodos.
  • Ayúdalos a reconocer personas de confianza a quien puedan pedir ayuda o contar sus problemas.
  • Incentiva en ellos el desarrollo de un pensamiento crítico, permíteles preguntar cuando algo no está claro, dudar y cuestionar.
  • Exprésales claramente a través de palabras y actos tu cariño, respaldo y confianza en ellos, es importante que sepan que tu los escuchas, les crees y los apoyas ante cualquier dificultad que se les presente.
  • Hay síntomas más discretos que otros, pero como mamá o papá conoces a tus hijos. Si sientes que algo no encaja, que está extraño, que cambió abruptamente, acércate, conversa, incluso si no se trata de una situación de abuso, puede ser otro malestar o situación delicada en la que tu hijo te necesita y no sabe cómo expresarlo.

La fundación Azulado trabaja con estas 5 reglas de autoprotección que todo niño debe conocer y aplicar:

 

No podemos eliminar todos los peligros, no es sano ser sombra de nuestros hijos y seguirlos a todos lados. No podemos estar presentes en los momentos de mayor vulnerabilidad, pero si podemos y tenemos el deber como madres, padres y cuidadores de enseñarles a cuidar de sí mismos, leer sus sensaciones, identificar situaciones de riesgo y no guardar secretos que los hacen sentir incómodos.

[i] OMS. OPS. Prevenir y responder a la violencia contra las niñas y los niños en las Américas. Resumen del informe sobre la situación regional 2020. Washington, D.C., 2020 disponible en: https://iris.paho.org/handle/10665.2/53036

 

[ii] UNICEF. Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia Abusos sexuales y embarazo forzado en la niñez y adolescencia : lineamientos para su abordaje interinstitucional; dirigido por Silvia Chejter. Primera edición. Buenos Aires: Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. 2018.

[iii] El Universo. Publicado: 03 de enero del 2021. Disponible en: https://www.eluniverso.com/noticias/2020/12/14/nota/8107966/6-cada-10-delitos-sexuales-se-cometen-casas/

[iv] Pam Davis. Defend Innocence Blog: Los 3 tipos de perpetradores y sus patrones de preparación. 2021. Disponible en:  https://defendinnocence.org/es/los-3-tipos-de-abusadores-y-sus-patrones-de-preparacion/

 

 

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